Cuando los culturistas toman esteroides, su glándula pituitaria se ralentiza y su cuerpo comienza a dejar de producir LH, lo que provoca un cese de la testosterona. Como resultado, los testículos comienzan a encogerse.
Nuestro hígado necesita colesterol; es un elemento básico para la producción de ácidos biliares (que ayudan a digerir las grasas), hormonas esteroides y vitamina D.